Betty Friedan. Autobiografía “Mi vida hasta ahora”

Betty Naomi Goldstein conocida mundialmente como Betty Friedan es una de las mujeres más importantes en la Historia del Feminismo. Nació el 4 de Febrero de 1921 en Peoria, Illinois y murió a los 85 años el 4 de febrero de 2006 en Washington D.C, hace hoy 10 años.

Fue una mujer valiente, luchadora y reivindicativa. Ella estuvo detrás del nacimiento de muchas de las organizaciones que consiguieron grandes avances para los derechos de las mujeres en EEUU.

En su libro “Mi vida hasta ahora”, una autobiografía que se publicó por primera vez en el año  2000, cuenta su agitada y apasionante vida. Consciente de haber sido una mujer “controlada” por la prensa y agencias de seguridad del estado, Betty, prefiere contar ella misma su vida a que otros/as interpreten ésta a través de sus entrevistas. Quiere dejar claro lo que hizo, o no, y porque lo hizo, o no, en cada momento.

Mi vida hasta ahora, Betty Friedan

Mi vida hasta ahora, Betty Friedan. Autobiografía.

Betty, que era la mayor de tres hermanos, se crió en el seno de una familia judía en plena depresión de los Estados Unidos, lo que marco su forma de ver el mundo. La relación con su madre, Miriam, no era muy buena. Miriam abandonó su empleo como directora de la página femenina del periódico de Peoria  para dedicarse exclusivamente a sus labores, como buena ama de casa de la época, decisión que le persiguió y marcó el resto de sus días y que, inconscientemente pudo ser un punto de partida en el pensamiento de la obra que lanzo a Betty a la fama “La mística de la feminidad”. Su padre, Harry, era joyero y acostumbro a Betty a buenos hábitos como leer filosofía y otros cultos a la mente. Cuando tenían escasez de dinero, Harry en un intento de duplicarlo se iba a las casas de apuestas y casinos y acababa perdiéndolo todo. Los primeros recuerdos de familia que tiene Betty son discusiones por temas económicos.

Betty fue una niña a la que sólo le gustaba leer y el colegio, no le interesaban el resto de actividades físicas o musicales, no se le deban bien. El único castigo efectivo para ella era prohibirle leer durante un día. Fue una alumna aventajada, incluso le saltaron un curso, pero no tenía muchos/as amigos/as y eso le preocupaba. Siempre le ha preocupado quedarse sola o no tener amistades, pero eso nunca ocurrió. Betty hizo amigos/as por todo el mundo y allá donde iba había gente a la que conocía y que quería pasar con ella unos días.

En Smith… lo primero que viví fue la emoción ante la perspectiva de maravillosas lecturas nuevas -La señora Dalloway y Una habitación propia de Virginia Woolf; la montaña mágica de Thomas Mann; Retrato del artista adolescente de James Joyce. La psicología, la filosofía y la historia me exigían nuevos esquemas de análisis, de pensamiento conceptual. Me regocijaba, me deleitaba; aquella forma de pensar me divertía…

Tras el instituto Betty se graduó en Smith Collage en 1942 como summa cum laude, —a pesar de mi misma— dice ella en el libro. Estudió psicología en la Universidad de Berkeley y empezó a trabajar como redactora , primero para Federated Press (1943-1946) y más tarde para la UE News (1946-1952). Pero esto era sólo el inicio, escribió para la mayoría de revistas femeninas que existían en el momento.

En su juventud le marco mucho la persecución que el pueblo judío estaba sufriendo en toda Europa con Hitler al mando, le preocupaba también la dictadura de Franco en España y posteriormente las consecuencias de la segunda guerra mundial para los jóvenes estadounidenses. Betty se declaró abiertamente comunista y se oponía a la represión de las minorías, pero muy pronto se dio cuenta de que su lucha estaba al lado de las mujeres, con el Feminismo.

En el verano de 1942, empezamos a enterarnos mejor del trato que los nazis estaban dando a los judíos, pues las tropas de Hitler habían entrado en Austria, Checoslovaquia, Polonia, y luego en Holanda, Dinamarca y Francia. No conocimos todos los horrores de los campos de concentración y del Holocausto hasta que nuestros ejércitos liberaron los campos en 1945. Pero yo no paraba de reflexionar sobre la persecución de los judíos…

Se casó en 1947 con Carl Friedan, productor y ejecutivo de una agencia de publicidad con el que tuvo tres hijos/as; Danny, Jhonatan y Emily. La relación con Carl, su único marido, fue tormentosa la mayor parte del tiempo. Cuanto más famosa se hacía Betty más la maltrataba Carl física y psicológicamente. Al final consiguió reunir fuerzas y acabó pidiéndole el divorcio después de veinte años de matrimonio en 1969.

En 1952 cuando estaba embarazada de su segundo hijo, en el quinto mes de embarazo, fue despedida de su trabajo en el periódico sindical, lo que marcó mucho su futura carrera. En esos momentos no había una expresión para designar la discriminación por razón de sexo y ninguna ley para evitarla. Aquí empezaría una de sus grandes luchas por la inclusión de la discriminación por razón de sexo en el Título VII de la Ley de Derechos Civiles.

Betty intento que su familia desempeñara los roles tradicionales, quería ser la típica ama de casa, feliz y realizada, afincada en un barrio residencial que representaba la familia feliz de la década de los 50 en EEUU. Pero, por mucho que lo intentaba eso no iba con ella hasta el punto de ser consciente y tener ataques de pánicos repentinos. Su psicólogo le recomendó que escribiera, que ella era escritora. Cuenta Betty en el libro cómo a pesar de llevar años trabajando como escritora, en los formularios oficiales ponía que su profesión era sus labores.

Para la decimoquitna reunión del college en 1957 empezó a hacer cuestionarios e investigaciones sobre sus compañeras de Smith y sobre la vida de las mujeres norteamericanas. Este fue el inicio de las investigaciones de su famoso libro “La mística de la feminidad“.

Uno de los muchos estudios que realizó Betty mientras escribía para las revistas de mujeres, fue el análisis de los artículos y las portadas de las revistas de décadas anteriores. Eligío los números de un mes de 1939, 1949 y 1959, de las cuatro principales revistas femeninas.

El resultado fue sorprendente. La imagen que se imponía en los años 30 era la de una mujer aventurera, atractiva y autosuficiente que perseguía un ideal o un objetivo personal -hacerse piloto, geóloga o redactora de textos publicitarios-y que en su camino encontraba al héroe dispuesto a apoyarla. Aquellas heroínas casi nunca eran amas de casa. En 1949, la imagen ya se había desdibujado. Sólo una de cada tres protagonistas de las revistas femeninas tenía carrera y, una y otra vez, se la mostraba renunciando a todo para <<realizarse>> mejor haciendo carrera como ama de casa. En 1959, la mujer de carrera había desaparecido totalmente. Hojeé uno tras otro todos los números de las tres revistas femeninas que todavía existían y no encontré una sola mujer con estudios…

El resultado de más de diez años de estudio, reflexión e investigación fue el libro que cambiaría el mundo de las mujeres “La mística de la Feminidad” en 1963. Este libro se convierte en un referente indispensable para el movimiento feminista de la década de los 60 y 70 y fue galardonado con el premio Pulitzer. Actualmente sigue siendo un libro de referencia indispensable.

Cuenta Betty que la máxima de los judíos es hacer con su vida algo que mejore la vida de las generaciones venideras y, aunque ella con 13 años ya le confesó al rabino que no creía en Dios, si que tenía esta máxima muy presente. En un principio ella se quedaría satisfecha si con su libro alguna mujer pudiera decirle que le había cambiado la vida. El resultado rebaso cualquier expectativa, el libro cambio la vida a millones de mujeres en todo el mundo, y muchas de ellas así se lo hacían saber a Betty que, inmediatamente paso a ser muy conocida a nivel mundial y una voz de referencia para todas las mujeres.

Su lucha se encaminó a que el Título VII de la Ley de Derechos Civiles prohibiera la discriminación no sólo por razón de raza sino también por razón de sexo. En el verano de 1964 se aprobó pero aún les quedaría un largo camino por recorrer para que esta realmente se aplicara. No dudo en demandar a todo el que se la saltaba, incluido organismos oficiales. Consiguieron millones de indemnizaciones para mujeres que habían sido discriminadas por razón de sexo.

Consciente de su poder y de la necesidad de luchar por los derechos de las mujeres Betty fundó NOW (National organization for Women) en octubre 1966 de la cual fue presidenta hasta 1970. El nombre de NOW contemplaba también el sentido de la palabra now en inglés: ahora, ya. NOW era un movimiento que pensaba en la necesidad inmediata de los derechos de las mujeres. En 1969 fundo NARAL (National Association for the Repeal of Abortion Laws) Asociación Nacional para la Revocación de las leyes contra el Aborto; y en 1971 NWPC (National Women’s Political Caucus) comité nacional de mujeres.

Betty friedan

Betty Friedan, derecha, y Kathryn F. Clarenbach. En la Universidad de Wisconsin en la segunda Organización Nacional anual de Mujeres (NOW) en Washington DC en 1967. Fotografía de Los Angeles Times (enlazada)

Viajo por todo el mundo y tenía amigos/as en todos los estamentos sociales. Me impacto mucho su relato de cuando viajó a la India y conoció en primera persona a Indira Gandhi, en 1966, la cual fue una gran amiga hasta su asesinato en 1984.

Otro relato muy divertido es su encuentro con el Papa Pablo VI que la recibió en el Vaticano y al cual le ofreció un regalo para no besar su anillo. O cuenta como se las ideo para no cubrirse la cabeza pero parecer que lo hacía.

<<La primera ministra desea hablar con usted>> Es posible que, en la ceremonia que se había celebrado a las cinco de la mañana en honor a los difuntos a orillas del Ganges, y a la que ambas habíamos asistido, se fijara en las revolucionarias tapas rojas de la primera edición de La mística de la feminidad que había llevado para darle. O tal vez fuera porque era la única mujer entre los periodistas que habían acudido a Nueva Delhi. El caso es que, además de la entrevista y de la exclusiva, me invitó a acompañarla en su viaje.

Muy emocionante es también cuando decide hacer algo para celebrar el 50º aniversario del sufragio femenino en EEUU y propone una huelga por la igualdad de las mujeres. Esta huelga al final fue una jornada reivindicativa que se celebró el 26 de agosto de 1970 y que congrego a más de 30 mil personas.

… casi llegué tarde a la manifestación. No había manera de conseguir un taxi porque era la hora punta, así que al salir de nuestro cuartel general cogí un autobús que subía al centro por Madison Avenue. Pero el autobús no se movía, era todo un puro atasco. ¿Adónde iba tanta gente? Hasta que no me bajé del autobús en la calle 59, y me uní a las mujeres que me saludaban con la mano y se apresuraban hacia Central Park desde donde partíamos, no me di cuenta de que a lo mejor íbamos a ser una multitud. Pero salí de dudas cuando doblé la esquina del parque y vi, no cientos, sino miles de mujeres y hombre, y niños y abuelas que empezaban a concentrarse.

Betty Friedan

Betty Friedan en una de sus protestas como representante de now por la igualdad de los derechos constitucionales de las mujeres, cerca del Capitolio EE.UU. Fotografía: Charles Del Vecchio/The Washington post

El trabajo de Betty tuvo también muchos oponentes, algunos/as de los/las cuales intentaban boicotear desde dentro sus propias organizaciones. El punto de vista de su trabajo fue muy controvertido para la época y deja ver un ápice de “homofobia” no reconocida por ella. Aunque Betty se definía como una mujer sexualmente libre, algo en su interior era tremendamente conservador sobre todo a lo que la unidad familiar y la maternidad se refiere. Le molestaba mucho que su lucha por el feminismo se viera intimamente relacionado con el movimiento de lesbianas del momento.

Fue muy crítica con grandes referentes del feminismo como Kate Millett y su libro “Política Sexual” o Simone de Beauvoir y “El segundo Sexo” nunca reconoció la importancia de sendas obras. Yo creo que lo que no le gustaba de Kate era que se declarará bisexual y que fuera una cabeza visible del feminismo que se podía asociar al lesbianismo. De Simone de Beauvoir cuenta que tuvo una entrevista con ella de la cual salió muy desilusionada porque, según ella, no tenían nada que ver.

Yo admiraba mucho a Simone de Beauvoir, aunque la verdad es que más por Los madarines y sus memorias que por El segundo sexo. Había leído El segundo sexo cuando era ama de casa con niños pequeños pero más que influenciarme lo que hizo fue deprimirme

Me quedé horrorizada al ver que Simone de Beauvoir y yo no coincidíamos prácticamente en nada. Cuando le dije que las mujeres necesitaban mejores puestos de trabajo y mejores sueldos para conseguir la igualdad y cambiar la sociedad, contestó en tono despectivo que, si de verdad queríamos cambiar la sociedad, las mujeres <<no debían aceptar puestos de trabajo importantes>> y convertirse en parte de la <<elite>> de una sociedad que ella rechazaba. <<Las mujeres no necesitan puestos de mando para poder comer>>, dijo. Luego siguió enumerando las comodidades de la familia, la decoración del hogar, la moda, el matrimonio y la maternidad como enemigos de las mujeres. <<Mientras no se destruya el mito de la familia y el mito de la maternidad y el instinto maternal, las mujeres seguirán estando oprimidas.>> <<Bueno, entonces ¿Cómo se le ocurre a usted que se puede perpetuar la raza humana?>> le pregunté. Y ella me dio la siguiente respuesta, que me dejó de pasmo: >>¡Ya ha demasiada gente en el mundo!>>

Betty era muy recelosa con el concepto de familia y cualquier liberación sexual que se escapara de su entender para ella era una amenaza, éste en mi opinión era su punto débil y estoy segura de que  si la vida le hubiera dado unos años más y algunas amigas más, ella habría acabado aceptando la importancia de dichas obras y movimientos, tal y como ya había hecho con otros temas cuando reflexionaba para escribir la obra de su vida.

Lo que queda muy claro con su obra es que era una mujer con una capacidad de liderazgo y acción bestial, en todos los aspectos. Cuando se divorció, y con la excusa de que muchos amigos suyos lo estaban haciendo, para no enfrentarse al miedo de quedarse sóla consiguió arrastrar a sus amistades a crear una comuna en la que vivían todos juntos, con idas y venidas según se divorciaban y volvían a casar.  Compartieron casa durante cuatro años hasta que en 1973 la comuna se disolvió.

Su relación con los hombres después de Carl fue liberal y casi siempre estuvo con hombres casados, confiesa que en parte pudo ser porque no quería volver a casarse y así no tenía que temer que ésto ocurriera.

Betty Friedan

La marcha en la Conferencia Nacional de la Mujer (de izquierda a derecha) Billy Jean King, Susan B. Anthony II, Bella Abzug, Sylvia Ortiz, Peggy Kokernot, Michelle Searcy, Betty Friedan, 1977. Fotografía de Diana Mara Henry / dianamarahenry.com

Betty fue profesora en diferentes universidades y pasaba la mitad del año en Nueva York y la otra viajando. Paso largas temporadas en California donde confesó que nunca se sintió como en casa.

Siempre había padecido asma y fue operada a corazón abierto hasta en 3 ocasiones, operaciones de las que salió ilesa y con fuerzas renovadas.

En la última etapa de su vida se mudo a Washington ciudad que la acogió con los brazos abiertos y en la cual confesó encontrarse muy cómoda, a Betty le gustaban las ciudades cosmopolitas con grandes opciones culturales y en las que una se puede mover fácilmente teniendo una gran oferta a mano. Permaneció allí hasta su muerte en 2006.

Los libros más importantes que ha escrito Betty Friedan:

  • La mística de la feminidad (1963)
  • La segunda fase(1981)
  • La fuente de la edad: vivir la vejez como una etapa de plenitud (1993)
  • Mi vida hasta ahora (2000) el cual estamos reseñando aquí.
Dibujo de Betty Friedan

Dibujo de Titina Chalmatzi

M.G. Galocha

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