El dolor de regla NO es normal

El principal obstáculo de la sexualidad femenina es que la mayoría de las mujeres aprendemos sexualidad sobre la visión masculina del sexo. Las mujeres no sentimos, no pensamos y no podemos regirnos por una sexualidad masculina porque eso nos hace incomprensibles para nosotras mismas y para nuestras parejas. Esto es extensible a otros temas como el de la salud sexual.

De la poca información que llega a las mujeres sobre sexualidad una base importante es la información que ha sido pensada y escrita por hombres y para hombres, que no tienen en cuenta las necesidades específicas del cuerpo y la mente de la mujer. Así que en esas estamos, no solo no nos conocemos, sino que a veces somos tan osadas de aceptar que podemos compararnos con los hombres. Como muchas conocéis esto no tiene un buen resultado y se refleja e influye en nuestro día a día.

Dice mi admirada Erika Irusta, pedagoga menstrual, que la regla es el último tabú. No estoy segura de que sea el último, pero sí de que sigue siendo un gran tabú. Quizás por esto mismo que os contaba, de que la regla no es cosa de hombres. Por otro lado me pregunto, cómo no podría serlo si sigue siendo un tema obviado, ignorado e incluso despreciado a veces hasta por las propias mujeres.

Y éste, queridas mías, es nuestro punto de partida en un universo sexual que nos vuelve locas, a veces literalmente, que  nos angustia y nos controla. Para vuestra tranquilidad, desde ya os digo que el problema no somos nosotras, es la sociedad y la educación que recibimos, que es sesgada, errónea o incompleta.

“No estamos locas, somos cíclicas” Erika Irusta.

El dolor de regla No es normal es el nombre de la VII Jornadas Científicas de Endometriosis celebrado el pasado sábado 25 de marzo en Madrid.

Endo ¿qué? Endometriosis.

Me parece muy interesante hacer un resumen de los datos más importante de esas jornadas y poner mi granito de arena en concienciar a las mujeres, y también a los hombres, de que la regla no duele y de que hay enfermedades femeninas, como la endometriosis, que están siendo ignoradas por el simple hecho de ser femeninas.

Antes que nada me gustaría poneros una pequeña muestra de los muchos mitos que siguen llegando a las mujeres jóvenes sobre su menstruación.

  • La regla duele.
  • Todas las mujeres tenemos síndrome premenstrual (spm).
  • Con la regla no te puedes quedar embarazada.
  • Cuando tienes la regla eres como un ser maldito que corta la mayonesa y marchita las plantas.
  • No puedes hacer deporte, bañarte en la playa, lavarte el pelo o ducharte.
  • No debes practicar sexo porque puedes contaminar o causar infecciones a tu pareja.
  • Cuando se te retira la regla, con la menopausia, la mujer deja de ser sexual.
  • Con la regla no se pueden tener orgasmos.

Para alguien con un conocimiento real y respetuoso sobre la menstruación esta mitología no tiene cabida. Para quien lo desconoce o conoce lo mínimo, sí.

El mito que más me preocupa, que hace referencia a la salud y al tema que es motivo de este post, es quizás y con diferencia el que más fuerza tiene, el que menos gente pone en duda: La regla duele.

El dolor de regla NO es normal si una mujer esta sana. Teniendo en cuenta que cada mujer es distinta, las molestias que puede generar nuestra menstruación no tendría que ir más allá de sentir hinchazón.

Cuando a una mujer le duele la regla es porque existe algún contratiempo, con menor o mayor importancia, en su aparato reproductor. Pueden ser quistes ováricos, miomas uterinos o alguna otra anomalía que hace que el periodo sea doloroso. Pero que la regla duela, queridas mías, no es lo normal.

Es importante que conozcamos nuestro cuerpo. Si algo no funciona bien tenemos derecho a saber por qué y conocer las opciones que existan para ganar calidad de vida. Piensa que  vamos a estar una media de 40 años teniendo la menstruación todos los meses, así que si podemos evitar las molestias tenemos derecho a saberlo y actuar en consecuencia.

¿Qué es la endometriosis?

Es una enfermedad casi exclusiva de mujeres de la cual aún no se conoce el origen porque no se han llevado a cabo los suficientes estudios para ello. Las primeras teorías apuntan a que es multifactorial y tiene una parte genética y otra ambiental.

La endometriosis se define como la implantación y crecimiento de células similares a las del endometrio (capa que recubre el útero) fuera del útero, siendo las localizaciones más frecuentes: trompas y ovarios, si bien pueden encontrarse lesiones hasta en otras 37 partes del cuerpo como el intestino, vejiga, estómago, pulmón, etc. Estas “úlceras” sangran periódicamente con los cambios de las hormonas del ovario y provocan dolor.

Se trata de una enfermedad crónica y congénita de causas desconocidas, aunque se ha comprobado una predisposición genética y un factor ambiental (contaminación por dioxinas y disruptores endocrinos). Es un tumor benigno pero potencialmente discapacitante por la gravedad de sus síntomas. Es una enfermedad inflamatoria que depende de estrógenos.

Definición de: https://endomadrid.org

Síntomas más comunes de la endometriosis. Recuerda que en cada persona se pueden presentar uno, varios, todos o ninguno de estos síntomas. Hay mujeres que la padecen que son asintomáticas, otras que la sufren desde la primera menstruación y otras que tras un tiempo x sin ningún síntoma empiezan a padecerlos.

Otros síntomas más inespecíficos pueden ser: la fatiga, el malestar generalizado, trastorno del sueño…

A todas las que están empezando a sospechar que pueden sufrir esta enfermedad os recomiendo que hagáis un diario. Datos que debe contener: día del ciclo menstrual en el que os encontráis, síntomas psíquicos, si los hay, y síntomas físicos: malestar, dolor, calambres, contracciones… no escatimes en anotar detalles que luego te serán de utilidad. Anota cualquier malestar que sientas que no tiene causa aparente, anota también los que crees que si tienen causa y especifica cuál es. También es interesante que tengáis un diario de alimentación y ejercicio para confrontar en un futuro con los métodos paliativos que se están usando para mejorar la calidad de vida de las mujeres que sufren la enfermedad. Además es interesante anotar cualquier situación especial por la que estáis pasando como: sufriendo episodios de estrés, bajo una dieta, en un proceso alérgico, afrontando un duelo… etc. Así como si sufres otras enfermedades  o tomas medicamentos en ese momento.

Las que tengáis la enfermedad de manera sintomática encontrareis un patrón de malestar que se repite en las distintas fases del ciclo menstrual. Si no conoces bien las fases del ciclo menstrual ahora es el momento de ponerte al día. Seguro que te encanta este post de Erika, Cómo funciona el ciclo menstrual.

La recomendación es que cuando lleves un tiempo anotando todo (entre 2 y 3 meses) acudas a tu médico/a de cabecera a exponerle los hallazgos encontrados. Si no es competente o no te asesora debidamente, cambia de médico/a sin pensarlo, estás en tu derecho. Los dolores no son normales y si te dicen lo contrario te están mintiendo o infravalorando. Si tu malestar es urgente, no esperes a tener tu diario completo acude de inmediato.

Os pongo testimonio de una enferma de endometriosis. Sara tiene 30 años y hasta hace 3 nunca le había dolido la regla. Cuando llegaba el día, bajaba sin avisar y a los 4 días desaparecía hasta el mes siguiente. Pero esto fue cambiando poco a poco y ella lo cuenta así:

Desde hace unos tres años aproximadamente, cuando falta una semana para que me baje la menstruación yo sé que se acerca. Mi cuerpo y mi mente se ven afectados.

A nivel corporal los pechos se me van hinchando hasta el punto de que me duelen mucho cuando los toco. Algunos meses siento calambres en el útero varios días antes de que me baje la regla y otros meses, la mayoría, empiezo a expulsar unos coágulos marrones dos días antes de la bajada oficial. Según me dijo mi ginecóloga pueden ser restos de la regla anterior.

A nivel emocional no puedo dejar de llorar, con cualquier cosa y por cualquier motivo, triste o alegre, desde unos 5 días antes de que me baje el periodo y durante casi todo el sangrado.

Todos estos síntomas premenstruales son causados por mi endometriosis, pero no se queda ahí. En mi caso los dolores fuertes, los calambres y contracciones que me retuercen y me anulan empiezan a mitad de la regla, al finalizar el segundo día y una vez que he evacuado el 70% de la sangre menstrual (aproximadamente) y terminan entre una semana y diez días después de que haya acabado el sangrado menstrual. Yo siento los calambres, espasmos y contracciones tanto en el útero como en el recto. Es un dolor que me anula y que no me permite hacer nada.

En el último año he incorporado otros síntomas que de no conocer ,lo máximo que puedo que no es mucho, la enfermedad, abría achacado a otra cosa. Ahora también sufro nauseas y mareos en esos días.

Los datos dicen que el 15% de la población femenina en edad fértil padece esta enfermedad. En España eso se traducen en 2 millones de mujeres. Y hay datos suficientes como para pensar que el porcentaje real duplica el estimado. Estaríamos hablando de un 30% y 4 millones de mujeres.

De media se tarda entre 8-9 años en diagnosticar la enfermedad, con el desgaste emocional que ello conlleva.

La mayoría de las mujeres esperan más de 5 años con dolores para acudir a consulta a pedir ayuda, siendo la edad media de la primera consulta cerca de los 30 años.

Un gran porcentaje de las mujeres conoce la enfermedad cuando buscan solución a una posible infertilidad que les acecha.

De las afectadas por esta enfermedad son asintomáticas entre el 15%-30%

Para reflexionar.

¿De qué esta compuesta la sangre menstrual? Es una pregunta muy interesante, que desde luego si no fuera por el poco valor que se le da a la mujer sabríamos a la perfección.

Esto mismo se preguntó la Dra Enriqueta Barranco directora de la Cátedra de Investigación “Antonio Chamorro-Alejandro Otero” que coordina junto a Olga Ocón Hernández este proyecto de investigación. Los resultados no son concluyentes porque la muestra no es representativa, pero si son interesantes y ayudan a citar nuevas hipótesis que animan a seguir investigando sobre ellos. Ver más sobre la investigación aquí.

Lo más representativo del estudio de Enriqueta es que encontraron parabenos en todas las muestras de sangre menstrual. Los parabenos encontrados estaban en sus distintas formas: metil, etil, propil y butil parabeno. En cuanto a la endometriosis,  las muestras recogidas de voluntarias que sufren dolores asociados a la menstruación tenían un recuento mayor de butilparabeno que de las que declaraban no sentirlo. Sería muy interesante que esto se pudiera seguir estudiando a fondo y que pudiéramos obtener muestras representativas de la población.

Los parabenos están en la mayoría de los productos cosméticos y de belleza. El porcentaje máximo permitido no sólo no se respeta, sino que además son muchos los productos que no te ponen en que porcentaje lo llevan.

No puedo dejar de pensar que silenciar, ocultar y no investigar sobre enfermedades que pueden afectar a la mitad de la población mundial, las mujeres, es otra forma más de violencia de género. Que en pleno siglo XXI aún no se tenga un estudio fiable y representativo  sobre cuál es la composición de la sangre menstrual y que correlación puede tener con otro tipo de enfermedades es un hecho inaceptable. (Cuando no se tiene muy claro si algo es machista o no, lo que se recomienda es cambiar el concepto de mujeres por el de personas negras, y ahí se ve claro. Si las personas negras tuvieran una enfermedad, y por el hecho de ser solo una enfermedad “de negros” no se estudiara a fondo el origen, las causas y las posibles curas creo que nadie dudaría que eso es un hecho racista).

Lo ideal es que el estudio de la enfermedad nos lleve a poder prevenirla, si es que eso es posible. Obtener un diagnóstico precoz y un tratamiento específico a medida sería uno de los primero retos a superar.

Dicho esto, ¿Qué podemos hacer de momento?

En un primer lugar difundir y visibilizar la enfermedad. Todas juntas podemos hacer más fuerza. Recordad que lo que no se nombra, no se diagnostica y lo que no se diagnostica, no existe.

Como el factor genético no podemos controlarlo, vamos a intentar incidir en los factores ambientales. De nuestra mano esta controlar lo que comemos, hacer un ejercicio que no perjudique la enfermedad, informarnos de los componentes de los productos de higiene y cosmética que utilizamos y desechar los que contienen parabenos, controlar el uso de productos contaminantes  e intentaremos evitar las zonas con contaminación ambiental reconocida o de la que seamos consciente.

La dieta y la alimentación nos darían para otro post largo y extenso. Hoy sólo os resumiré que somos lo que comemos. Que comemos demasiados alimentos procesados que están cargados de aditivos y hormonas que no nos hacen ningún bien. Hay más de 1500 aditivos diferentes que se usan en alimentos. Recordar que esta enfermedad es estrógeno dependiente y que muchos animales criados para el consumo humano se encuentran hiperestrogenados. Para la endometriosis se recomienda una dieta rica en omega 3, vitamina d, frutas, vegetales, granos biológicos y se empieza a sospechar que es bueno también dejar el gluten a un lado. Tenemos que ser conscientes de que los contaminantes se concentran en las grasas, por lo tanto reducirlas es una buena opción.

El ejercicio es bueno, de eso no hay duda, pero no todos valen. Hay que evitar los ejercicios que tienen un gran impacto en el suelo pélvico. Totalmente desaconsejadas las abdominales y el running que tan de moda está. El yoga y la natación son una buena opción para empezar.

La endometriosis también afecta a la fertilidad de la mujer. Recordar, cada caso es único y por ello no tienes que alarmarte antes de tiempo. Hay muchas mujeres que llegan a conocer que tienen endometriosis porque no consiguen quedarse embarazadas, o porque sus embarazos acaban una y otra vez en abortos. El porcentaje de mujeres que no son fértiles es más elevado entre las mujeres que padecen endometriosis, sobre todo las que tienen un grado más severo de la enfermedad.

La detección precoz de la enfermedad es muy importante en cuanto fertilidad se refiere, porque es bueno que la mujer cuente con todas las opción posibles, sobre todo si quiere ser madre. No todas las mujeres quieren ni tienen que ser madres, pero es muy importante que las que quieran serlo, cuenten con información que a día de hoy no se difunde. Cuidado aquí con los profesionales que recomiendan un embarazo, porque esa no es la solución a la enfermedad. Como tampoco lo es la extirpación de una parte o la totalidad del aparato reproductor. Para que se vea claro es como si vas al médico porque te duele la pierna y te ofrecen cortártela.

Dejo pendiente hablaros en exclusiva de la Sexualidad Femenina en enfermas de endometriosis.

A modo de conclusión os diré que la endometriosis es una enfermedad compleja que afecta a múltiples factores en nuestra vida. Además no tienen una única forma de presentarse, sino que el hecho de que los síntomas se puedan confundir con otras enfermedades ralentizan su detección. Que su principal síntoma reconocible, el dolor menstrual esté normalizado socialmente, no ayuda a que las enfermas acudan a consulta hasta que el caso es extremo o la enfermedad esta avanzada. Que la salud mental se puede ver afectada y por ello es una dimensión más a tratar. Pero recuerda, no estas sola, solo en España somos más de 2 millones de mujeres sufriéndola.

Aportar un grano de arena para visibilizar esta enfermedad es que cuando estemos en el trabajo o en cualquier sitio en el que haya una mujer que diga, ¡cómo me duele la regla! nos sintamos obligadas a informarle. Sabes que la regla no tiene que doler. Sabes que ese dolor esta causado por una enfermedad.

Y para terminar os dejo un documental que me gusto mucho y me parece muy educativo. Endometriosis, la punta del iceberg.

 

Miriam Gómez Galocha

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